lunes, 2 de mayo de 2022

Una estrategia legislativa para la Agenda 2030

Una estrategia legislativa para la Agenda 2030
Por Mtro. Erwin Medina Josefa*



En este blog hemos platicado sobre algunas actividades que Senadores y Diputados federales en México han emprendido a favor de la Agenda 2030 y los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), un poco en la idea de conocer cómo en el poder legislativo se ataja el tema y qué intenciones de corto, mediano y largo plazo se tiene con el desarrollo sostenible, aunque no siempre queda claro, inclusive para los más experimentados, servidores públicos del servicio profesional de carrera y especialistas en Agenda 2030, ¿cuál es el rol de legislador (y del personal de apoyo a los servicios legislativos) en materia de Agenda 2030?, y ¿cómo puede ser un aliado potencial y efectivo?

El proceso de aprendizaje de los legisladores ha sido largo. Por tratarse de una agenda global, la Agenda 2030 aterrizó en las comisiones de relaciones exteriores y asuntos multilaterales, asuntos globales y temas internacionales, conforme ha ido permeando el transitorio de la ley de planeación sobre la Agenda 2030, el tema se ha evidenciado como una hoja de ruta para el desarrollo en el que entonces la política sectorial en pleno termina abordando e incorporando “algo” de la Agenda 2030. Digamos que el carácter de herramienta metodológica para la planeación estratégica, se establece al menos para la construcción de la visión de país a 2030.

Pero seguimos en lo mismo, ¿cuál es entonces la labor del legislador con el tema de la Agenda 2030? El documento “Estrategia legislativa para la Agenda 2030” (documento del año 2020 realizado por la Cámara de Diputados, GIZ México, SDSN México y Polea) nos puede dar luz al respecto:
La presente Estrategia Legislativa para la Agenda 2030 pretende fungir como una herramienta para las y los legisladores que brinde un análisis tanto cualitativo como cuantitativo del marco jurídico vigente y su relación con los ODS. Esta Estrategia contribuirá a la toma de decisiones, la formulación de iniciativas de ley o de reforma redactadas específicamente a fin de que la legislación facilite, permita o agilice el cumplimiento de las metas, pasando de la generalidad del reconocimiento de la vinculación directa o indirecta de las propuestas presentadas por las y los legisladores a la atención particular de cada ODS y de sus metas. En suma, el presente documento facilitará la legislación en materia de Agenda 2030 y, con ello, contribuir desde el Poder Legislativo a “no dejar a nadie atrás”.

Destrabar las leyes que están obstaculizando el cumplimiento de metas de ODS, podría ser una respuesta a nuestra pregunta, sino fuera porque creemos que el papel de los legisladores trasciende cuando se traduce en acciones y beneficios para la ciudadanía.

Sin embargo a la atención de los ODS ¿cuáles metas y de cuáles ODS hay que destrabar algo? Nadie que quiera lo mejor para su país puede estar en contra de emprender acciones a favor del desarrollo, pero habiendo tantos temas urgentes, otra pregunta también pertinente es ¿qué temas priorizamos?

En el ABC del establecimiento de una hoja de ruta para la conformación de una eventual estrategia legislativa, imaginemos una legislatura que tiene el entusiasmo por trabajar a favor del desarrollo sostenible, imaginemos también que los grupos parlamentarios superaron disyuntivas a través de acuerdos. Una primera acción que hace sentido es dotar de los conocimientos mínimos básicos para partir de algo, y tentativamente armonizar lenguaje, es decir, todos conocer qué hay sobre la Agenda 2030 y comenzar a utilizar terminología de forma correcta. Ejemplo básico, sostenibilidad y sustentabilidad, ¿es lo mismo?

Aquí la capacitación no sólo es un primer requisito, debiera ser el proceso que siente las bases de una hoja de ruta (plan de trabajo) con miras a la concreción de una estrategia legislativa.

Esta demás decir que el trabajo legislativo lo destaca el personaje político, pero resulta que un plan de trabajo con enfoque de Agenda 2030 debe hacer partícipes a todos, incluyendo al personal de los cuerpos de apoyo a las tareas legislativas, así como aquel personal administrativo del Congreso, que por el carácter de la gestión de las operaciones diarias de un recinto y centro de trabajo, es responsable también de incorporar a otras áreas de apoyo a los trabajos de la conformación de una estrategia que terminará por ofrecer resultados evaluables, al menos en el marco de las disposiciones vigentes para servidores públicos.

Los diagnósticos nunca están de más, sobre todo en lo que respecta a temas de desarrollo. Partir del conocimiento del estado actual sobre el nivel de dominio, “asociatividad”, “alineación”, o lo que fuere a la Agenda 2030, ayuda a allanar de forma más eficaz un camino al establecimiento de una nueva directriz.

Hemos referido, y en Red Agenda 2030 MX lo hemos reconocido en su momento, que es imperiosa la creación de una Comisión especial para el seguimiento de los asuntos de la Agenda 2030 en la legislatura. Lamentablemente para la visión sectorial de la planeación, la Agenda 2030 no se puede ni se debe de encasillar en un área temática en específico, la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible es transversal a todas las comisiones ordinarias. Podemos discutir sobre ¿qué debe hacer una comisión especial como la referida?, ¿qué asuntos específicos debe atender y coordinar? De hecho esta es una conversación pendiente, ¿qué tan efectivas han sido éstas comisiones especiales en legislaturas locales que apostaron por hacer un reconocimiento del tema de acuerdo a las recomendaciones? ¿Cuál son las buenas prácticas?

Sin duda una de las aportaciones más significativas, además de la permanente socialización de los contenidos de la Agenda 2030, tiene que ver con la coordinación de los trabajos para la conformación de una estrategia legislativa, ¿cuáles son los pendientes para el cumplimiento de metas de ODS? La tarea no es sencilla, por ello debe descargarse toda la labor de diagnóstico y de análisis, y de generación de recomendaciones, en una comisión que de tiempo completo (y con presupuesto) se avoque a los temas que importan a la Agenda 2030. No es una idea malsana, la creación de una Comisión especial es un aliciente para concretar y entregar resultados precisos, que sean verdaderamente significativos a los propósitos de la Agenda 2030, y no la verborrea habitual del político cortoplacista.

Grupos parlamentarios, conformación de mesas directivas y juntas de gobierno rotatorias, son cuotas en las que la Agenda 2030 no debería ver mermados sus nimios avances.

Senadores, diputados federales y diputados de legislaturas locales son corresponsables al desarrollo del país, deben transitar sus agendas de trabajo (sectoriales) de la mano de una estrategia legislativa con enfoque de Agenda 2030 acorde a las necesidades y prioridades de su territorio. La capacitación sobre el tema es sólo una actividad que debiera perfilar un plan de trabajo que trasciende a los periodos de tiempo de las legislaturas. Esta otro asunto, el que tiene que ver con los Planes Estatales de Desarrollo, ¿quién decide que modelo para el desarrollo es el que debe privilegiarse? ¿Cómo se concilian los intereses de un Estado tan diverso?

Hay mucho trabajo por delante. Parece poco estratégico dejar pasar el tema a sabiendas de que el desarrollo sostenible es la conversación que prima en el concierto internacional, y a sabiendas de que se pudo hacer algo por el desarrollo y no se hizo.

* Coordinador General de Red Agenda 2030 MX [erwin@agenda2030mx.com]

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